God's Love for Us is Infinite

03-11-2018Weekly ReflectionsWe Celebrate Worship Resource, Vol. 43, No. 1

Nothing can contain the love God bears for humanity. We see this in today’s readings, from the time of the restoration of Jerusalem to the ultimate sacrifice of Jesus on the cross. In Second Chronicles, God repeatedly showed compassion to the Chosen People but Judah rejected all attempts at reconciliation. Eventually Jerusalem fell to foreign powers. But seventy years after the destruction of the temple, Cyrus, another foreign ruler, directed its rebuilding. In the eyes of the faithful, God had relented and forgiven them. God’s graciousness had won out over punishment. In the Gospel, John writes that God’s love for “the world” is so strong that God’s own Son was given to us so that all would have the opportunity for eternal life. In his Angelus address of March 15, 2015, Pope Francis called this passage the summary of the whole Gospel, God’s free and boundless love expressing the whole of faith and theology. Paul’s Letter to the Ephesians glories in this generosity and in fact is written as if the ultimate gift has already been given, saying God “raised us up with him, and seated us with him in the heavens in Christ Jesus” (Ephesians 2:6). Love unbounded, indeed.

How can you extend that love of God to others?

El Amor de Dios por Nosostros es Infinito

Nada puede contener el amor que Dios tiene por la humanidad. Vemos esto en las lecturas de hoy, desde el momento de la restauración de Jerusalén hasta el sacrificio máximo de Jesús en la cruz. En las Segundas Crónicas, Dios repetidamente mostró compasión por el Pueblo Elegido, pero Judá rechazó todos los intentos de reconciliación. Finalmente, Jerusalén cayó ante las potencias extranjeras. Pero setenta años después de la destrucción del templo, Ciro, otro gobernante extranjero, dirigió su reconstrucción. A los ojos de los fieles, Dios los había cedido y les había perdonado. La gracia de Dios había vencido al castigo. En el Evangelio, Juan escribe que el amor de Dios por “el mundo” es tan grande que el propio Hijo de Dios se nos fue dado para que todos tengan la oportunidad de la vida eterna. En su discurso del Ángelus del 15 de marzo de 2015, el Papa Francisco llamó a este pasaje el resumen de todo el Evangelio, el amor libre e ilimitado de Dios que expresa toda la fe y la teología. La carta de Pablo a los Efesios se gloría en esta generosidad y de hecho está escrita como si el último regalo ya hubiera sido dado, diciendo que Dios “con Cristo y en Cristo nos ha resucitado y con el nos ha reservado un sitio en el cielo” (Efesios 2:6). ) Verdaderamente, es amor sin límites.

¿Cómo puedes extender el amor de Dios a otros?

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