Let the children come to me, the Kingdom of God belongs to such as these

10-07-2018Weekly ReflectionsWe Celebrate Worship Resource, Vol. 43, No. 3

Today’s readings allow us to marvel at God’s creation, but also afford us the chance to give thanks that we are all able to participate in it. God’s creation is not solely that long-ago formation of the world. The world continues to be created, specifically we see today, through marriage. Jesus repeats the words of Genesis: “the two shall become one flesh” (Mark 10:8). It is the married partners who co-create this “one flesh,” this unique new entity. From the beginning, in fact, humans participated in the creative event. In the first reading, the man names all the animals that God creates. Later, in order to make a suitable partner for the man, God removes a rib from man in order to create a woman. However, as much as we participate in God’s creative work, Jesus teaches us that it is little children—innocent, powerless, and dependent on adults—who model the way to the kingdom of God. All creation ultimately comes from God, and that includes God’s kingdom. Those who recognize God’s kingdom as a gift and receive it as a child would receive a gift as shown to be worthy of entering it.

How are you to accept God’s gifts as a child would, with wonder and delight?

Dejen que los niños vengan a mi, el Reino de Dios es de quienes son como ellos

Las lecturas de hoy nos permiten maravillarnos con la creación de Dios, pero también nos brindan la oportunidad de agradecer que todos podamos participar en ella. La creación de Dios no es únicamente la formación del mundo hace mucho tiempo. El mundo continúa siendo creado, específicamente lo vemos hoy, a través del matrimonio. Jesús repite las palabras del Génesis: “y serán los dos una sola carne” (Marcos 10:8). Son los casados quienes co-crean esta “sola carne”, esta nueva entidad única. Desde el principio, de hecho, los humanos participaron en el evento creativo. En la primera lectura, el hombre nombra todos los animales que Dios crea. Más tarde, para hacer una pareja adecuada para el hombre, Dios le quita una costilla al hombre para crear una mujer. Sin embargo, por mucho que participemos en la obra creadora de Dios, Jesús nos enseña que son niños pequeños, inocentes, impotentes y dependientes de los adultos, quienes modelan el camino hacia el reino de Dios. Toda creación en última instancia proviene de Dios, y eso incluye el reino de Dios. Aquellos que reconocen el reino de Dios como un regalo y lo reciben como un niño recibirían un obsequio como se demuestra que es digno de entrar en él.

¿Cómo puedes aceptar los dones de Dios como lo haría un niño, con asombro y deleite?

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