St. Francis of Assisi Weekly Reflections

How will you express your generosity today?

09-24-2017Weekly Reflections©2017 Liturgical Publications, Inc.

Today’s Good News: God is far more generous than we would ever expect. However, this may not always make you happy. When Isaiah calls to the scoundrel and the wicked to “turn to the Lord for mercy; to our God, who is generous in forgiving,” (55:7) you might react: “Well, okay, but there should be some punishment, an appropriate retribution for past sins. That’s only fair and just.” But Jesus takes God’s generosity even further in the parable of the laborers in the vineyard. The owner pays the same amount to those who have slaved through the morning, under the hot noonday sun, and into early evening as to those who showed up at end of the day. Unfair? Remember, this is a kingdom of heaven parable, proclaiming God’s generous mercy for all. We ourselves are invited not only to know the generosity of God, but to show the generosity of God, just as Saint Paul is willing to do. He is willing to stay with the Philippians, even though he is yearning to be with Christ.

How is God asking you to express generosity in your life?

¿Como vas a expresar tu generosidad hoy?

Las Buenas Noticias de hoy: Dios es mucho más generoso de lo que esperábamos. Sin embargo, esto no siempre puede hacerte feliz. Cuando Isaías llama a los criminales y a los malvados a “que regresen al Señor, y el tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico en perdón”(55: 7), podrías reaccionar: “Bueno, está bien, pero debería haber algún castigo, una apropiada retribución por los pecados pasados. Eso es justo.” Pero Jesús toma aún más la generosidad de Dios en la parábola de los obreros de la viña. El propietario le paga la misma cantidad a aquellos que se han esclavizado a través de la mañana, bajo el sol caliente del mediodía, y en la tarde temprana, que a los que aparecieron al final del día. ¿Injusto? Recuerden, esta es una parábola del reino de los cielos, proclamando la generosa misericordia de Dios para todos. Nosotros estamos invitados no solo a conocer la generosidad de Dios, sino a mostrar la generosidad de Dios, como San Pablo está dispuesto a hacer. Él está dispuesto a quedarse con los Filipenses, aunque él está deseando estar con Cristo.

¿Cómo te pide Dios que expreses la generosidad en tu vida?

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