St. Francis of Assisi Weekly Reflections

Liturgy Corner

The purpose of the Liturgy Corner is to provide education to parishioners about liturgy in brief and easy-to-understand articles, while encouraging people to be critical and think more carefully about the issues surrounding the celebration of the liturgy. Liturgy Corner articles are primarily written by Father Paul Turner, pastor of St. Munchin Parish in Cameron, Missouri. Fr. Paul holds a doctorate in sacramental theology from Sant’ Anselmo University in Rome. Other articles will be written by numerous liturgists and priests from around the United States, and even some within the Diocese of Orlando.

El propósito de la Esquina Litúrgica es proporcionar educación a los feligreses sobre la liturgia en artículos breves y fáciles de entender, a la misma vez anima a la gente a ser críticos y pensar con más cuidado sobre los temas relacionados con la celebración de la liturgia. Los artículos de la Esquina Litúrgica están escritos por el Padre Paul Turner, pastor de la parroquia St. Munchin en Cameron, Missouri. El P. Paul tiene un doctorado en teología sacramental de la Universidad Sant 'Anselmo en Roma. Otros artículos serán escritos por numerosos liturgistas y sacerdotes de todo los Estados Unidos, e incluso algunos dentro de la Diócesis de Orlando.

The Mass needs silence, not chit-chat

01-26-2020Liturgy Corner

Pope Francis called out the common habit of chatting with people around you before Mass, stressing that this is a time for silent prayer, when we prepare our hearts for an encounter with the Lord.

"When we go to Mass, maybe we arrive five minutes before, and we start to chit-chat with those in front of us," However, "it is not a moment for chit-chat. It is a moment of silence for preparing ourselves for dialogue, a time for the heart to collect itself in order to prepare for the encounter with Jesus," he said, adding that "silence is so important."

Continuing his new catechesis on the Eucharist, the Pope recalled his message the week prior, that the Mass is not a show, but a place where we encounter the Lord. In this encounter, he said, silence is what "prepares us and accompanies us."

Prayer is, "first and foremost dialogue, personal relationship with God," he said. And in prayer, just like in any dialogue, it needs moments of silence "together with Jesus." This, he said, is because it is only in the "mysterious silence of God" that his Word can resound in our heart.

Francis explained that to pray is not difficult, and is something that Jesus himself taught us to do first of all by example, when in the Gospels he withdraws to a secluded place to pray. And second, he teaches us again when he tells his disciples that the first word in knowing how to pray is "Father."

When it comes to prayer, he noted that often we are busy with many different activities or projects and say we don't have time. "We lose sight of what is fundamental: our life of the heart, our spiritual life, our life of prayer with the Lord. This is therefore the greatest grace: to be able to experience the Mass, the Eucharist. It is the privileged moment to be with Jesus, and through Him with God and his brothers."

La Misa necesita silencio, no charla

El Papa Francisco habló del hábito común de conversar con las personas a su alrededor antes de la Misa, y enfatizó que este es un momento de oración silenciosa, cuando preparamos nuestros corazones para un encuentro con el Señor.

"Cuando vamos a Misa, tal vez lleguemos cinco minutos antes y comencemos a charlar con los que están frente a nosotros". Sin embargo, "no es un momento para charlar. Es un momento de silencio para prepararnos para el diálogo, un momento para que el corazón se recupere para prepararse para el encuentro con Jesús", dijo, y agregó que "el silencio es tan importante".

Continuando con su nueva catequesis sobre la Eucaristía, el Papa recordó su mensaje la semana anterior, que la Misa no es un espectáculo, sino un lugar donde nos encontramos con el Señor. En este encuentro, dijo, el silencio es lo que "nos prepara y nos acompaña".

La oración es, "ante todo diálogo, relación personal con Dios", dijo. Y en la oración, al igual que en cualquier diálogo, necesita momentos de silencio "junto con Jesús". Esto, dijo, es porque es solo en el "silencio misterioso de Dios" que su Palabra puede resonar en nuestro corazón.

Francisco explicó que rezar no es difícil, y es algo que Jesús mismo nos enseñó a hacer en primer lugar con el ejemplo, cuando en los Evangelios se retira a un lugar apartado para rezar. Y segundo, nos enseña nuevamente cuando les dice a sus discípulos que la primera palabra que hay que saber para orar es "Padre".

Cuando se trata de la oración, señaló que a menudo estamos ocupados con muchas actividades o proyectos diferentes y dice que no tenemos tiempo. "Perdemos de vista lo que es fundamental: nuestra vida del corazón, nuestra vida espiritual, nuestra vida de oración con el Señor. Por lo tanto, esta es la mayor gracia: poder experimentar la Misa, la Eucaristía. Es el momento privilegiado para estar con Jesús, y a través de Él con Dios y sus hermanos".

Pope Institutes the "Sunday of the Word of God"

01-19-2020Liturgy CornerDeborah Castellano Lubo

“I hereby declare that the Third Sunday in Ordinary Time to be devoted to the celebration, study and dissemination of the word of God,…This Sunday of the Word of God will thus be a fitting part of that time of the year when we are encouraged to strengthen our bonds with the Jewish people and to pray for Christian unity. May the Sunday of the Word of God help his people to grow in religious and intimate familiarity with the sacred Scriptures.”

This is Pope Francis’ hope for this day he instituted in his Apostolic Letter published, Sept. 30, in the form of a Motu Proprio of the Holy Father Francis, “Aperuit illis”, instituting the Sunday of the Word of God. Stressing how essential it is for Catholics to familiarize themselves with Christ’s written word, Francis highlights “a day devoted to the Bible should not be seen as a yearly event but rather a year-long event.” For this reason, he says, “we need to develop a closer relationship with sacred Scripture; otherwise, our hearts will remain cold and our eyes shut, struck as we are by so many forms of blindness.”

Francis called on the various communities to find their own ways to mark this Sunday with a certain solemnity.“It is important, however,” he pointed out, “that in the Eucharistic celebration the sacred text be enthroned, in order to focus the attention of the assembly on the normative value of God’s word. On this Sunday, it would be particularly appropriate to highlight the proclamation of the Word of the Lord and to emphasize in the homily the honor that it is due. Bishops could celebrate the Rite of Installation of Lectors or a similar commissioning of readers, in order to bring out the importance of the proclamation of God’s word in the liturgy.”

“In this regard,” the Holy Father continued, “renewed efforts should be made to provide members of the faithful with the training needed to be genuine proclaimers of the word, as is already the practice in the case of acolytes or extraordinary ministers of Holy Communion.”

Francis went on to suggest that “pastors can also find ways of giving a Bible, or one of its books, to the entire assembly as a way of showing the importance of learning how to read, appreciate and pray daily with sacred Scripture, especially through the practice of lectio divina.”

El Papa Instituye el "Domingo de la Palabra de Dios"

“Declaro que el Tercer Domingo del Tiempo Ordinario se dedicará a la celebración, el estudio y la difusión de la Palabra de Dios,...Este domingo de la Palabra de Dios será, por lo tanto, una parte apropiada de esa época del año cuando estemos alentados a fortalecer nuestros lazos con el pueblo judío y a orar por la unidad de los cristianos. Que el domingo de la Palabra de Dios ayude a su pueblo a crecer en una familiaridad religiosa e íntima con las Sagradas Escrituras”.

Esta es la esperanza del Papa Francisco para este día que instituyó en su Carta Apostólica publicada, el 30 de septiembre, en forma de Motu Proprio del Santo Padre Francisco, “Aperuit illis”, instituyendo el domingo de la Palabra de Dios. Al enfatizar cuán esencial es que los católicos se familiaricen con la palabra escrita de Cristo, Francisco destaca que “un día dedicado a la Biblia no debe verse como un evento anual sino más bien como un evento de un año”. Por esta razón, dice, “nosotros necesitamos desarrollar una relación más cercana con la Sagrada Escritura; de lo contrario, nuestros corazones permanecerán fríos y nuestros ojos cerrados, por tantas formas de ceguera”.

Francis pidió a las diversas comunidades que encuentren sus propias formas de celebrar este domingo con cierta solemnidad. “Sin embargo, es importante”, señaló, “que en la celebración eucarística se entronice el texto sagrado, para centrar la atención de la asamblea en el valor normativo de la palabra de Dios. En este domingo, sería particularmente apropiado resaltar la proclamación de la Palabra del Señor y enfatizar en la homilía el honor que se debe. Los obispos podrían celebrar el Rito de instalación de lectores o una comisión similar de lectores, para resaltar la importancia de la proclamación de la palabra de Dios en la liturgia”.

“En este sentido”, continuó el Santo Padre, “se deben hacer esfuerzos renovados para proporcionar a los miembros de los fieles la capacitación necesaria para ser verdaderos proclamadores de la palabra, como ya es la práctica en el caso de los acólitos o ministros extraordinarios de los Santa Comunión.”

Francisco sugirió que “los pastores también pueden encontrar formas de dar una Biblia, o uno de sus libros, a toda la asamblea como una forma de mostrar la importancia de aprender a leer, apreciar y orar diariamente con las Sagradas Escrituras, especialmente a través de la práctica de la lectio divina”.

Renewing Our Baptismal Promises

01-12-2020Liturgy CornerMarlon De La Torre, MA, Med, and Stephen Beale

Baptism is a crucially important sacrament. It’s the only sacrament mentioned explicitly in the Nicene Creed. Christ’s specially appointed forerunner was John the Baptist. And the first thing Christ did in His public ministry was to get baptized. Our human identity is intimately linked to the sacrament of Baptism. This may come as a surprise to some but the reality of our existence is intertwined to this first sacrament of initiation because it provides us with a rebirth as sons and daughters of God. The solemn significance of baptism is underscored by the fact that it can only be done once and is irreversible. As the Catechism of the Catholic Church puts it, “Baptism seals the Christian with the indelible spiritual mark (character) of his belonging to Christ. No sin can erase this mark, even if sin prevents Baptism from bearing the fruits of salvation. Given once for all, baptism cannot be repeated.”

If we are already baptized and have made a profession of faith either via our parents at infancy or as catechumens (unbaptized Christians) isn’t this sufficient? As outlined in the stages of the Christian initiation process, our identity as baptized Catholics simply does not end at Baptism. It opens the door to seek a genuine and edifying communion with Christ that can only be accomplished by taking the first step toward Christ in Baptism. Our post-baptismal journey requires us to continually seek and live out a more mature response to God’s love for us (CCC 1253).

We renew our baptismal promises: to openly and directly reject the temptation of sin, the devil himself and his empty promises; to publicly and openly profess our faith to Jesus Christ the Son of the living God who died for our sins and found the one, holy, catholic and apostolic church; to grow in sanctity to hear our Lord more clearly; to be Christ-like to others; and to prepare for our final resting place with God. If we are baptized into Christ’s death, then we are also baptized into His life as witnessed by His resurrection.

Renovando Nuestras Promesas Bautismales

El bautismo es un sacramento crucialmente importante. Es el único sacramento mencionado explícitamente en el Credo de Nicea. El precursor especialmente designado por Cristo fue Juan el Bautista. Y lo primero que hizo Cristo en su ministerio público fue bautizarse. Nuestra identidad humana está íntimamente ligada al sacramento del bautismo. Esto puede sorprender a algunos, pero la realidad de nuestra existencia está entrelazada con este primer sacramento de iniciación porque nos proporciona un renacimiento como hijos e hijas de Dios. El significado solemne del bautismo se destaca por el hecho de que solo se puede hacer una vez y es irreversible. Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica, “el bautismo sella al cristiano con la marca (carácter) espiritual indeleble de su pertenencia a Cristo. Ningún pecado puede borrar esta marca, incluso si el pecado impide que el bautismo lleve los frutos de la salvación. Dado una vez por todos, el bautismo no puede ser repetido”.

Si ya estamos bautizados y hemos hecho una profesión de fe a través de nuestros padres en la infancia o como catecúmenos (cristianos no bautizados), ¿no es esto suficiente? Como se describe en las etapas del proceso de iniciación cristiana, nuestra identidad como católicos bautizados simplemente no termina en el bautismo. Abre la puerta para buscar una comunión genuina y edificante con Cristo que solo se puede lograr dando el primer paso hacia Cristo en el bautismo. Nuestro viaje después del bautismo requiere que busquemos y vivamos continuamente una respuesta más madura al amor de Dios por nosotros (CCC 1253).

Renovamos nuestras promesas bautismales: rechazar abierta y directamente la tentación del pecado, el diablo mismo y sus promesas vacías; profesar pública y abiertamente nuestra fe en Jesucristo, el Hijo del Dios viviente que murió por nuestros pecados y fundó la única iglesia, santa, católica y apostólica; crecer en santidad para escuchar a nuestro Señor más claramente; ser como Cristo para los demás; y para prepararnos para nuestro lugar de descanso final con Dios. Si somos bautizados en la muerte de Cristo, entonces también somos bautizados en Su vida como lo atestigua Su resurrección.

Epiphany Chalk

01-05-2020Liturgy CornerFr. Paul Turner; edited: Jonathan Branton © 2001 Resource Publications, Inc.

Some Christians bless their homes on Epiphany each year. With chalk, they write an inscription on the inside lintel above the door. The series of numbers, letters and crosses changes only slightly from year to year. For example, at the start of the year 2020, the line will read as follows: 20+C+M+B+20.

The four digits designating the new year appear at the beginning and end of the line. In 2020, for example, the last two numbers change to a 20. Because Epiphany comes so near the beginning of the new year, the numbers represent an annual renewal of God’s blessing. The letters have two meanings. They are the initials of the traditional names of the magi: Caspar, Melchior, and Balthasar. They also abbreviate the Latin words “Christus mansionem benedicat.” “May Christ bless this house.” The letters recall the day on which the inscription is made, as well as the purpose of blessing.

The crosses represent Christ, whom we invoke, and the saintliness of the magi. The inscription is made above the front door, so that all who enter and depart this year may enjoy God’s blessing. The month of January still bears the name of the Roman god Janus, the doorkeeper of heaven and patron of the beginning and end of things. This blessing adds a Christian dimension to the traditional observance of the first month.

If you want to bless your home this year, read the opening of John’s Gospel verses 1-5, pray the Lord’s Prayer, and then write the inscription for this year about your front door with chalk.

La Tiza de la Epifania

Algunos cristianos bendicen sus hogares en la Epifanía cada año. Con una tiza, escriben una inscripción en el dintel interior sobre la puerta. La serie de números, letras y cruces cambia solo un poco de un año a otro. Por ejemplo, a comienzos del año 2020, la línea se leerá de la siguiente manera: 20+C+M+B+20.

Los cuatro dígitos que designan el nuevo año aparecen al principio y al final de la línea. En 2020, por ejemplo, los últimos dos número cambian a 20. Debido a que la Epifanía llega tan cerca del comienzo del nuevo año, los números representan una renovación anual de la bendición de Dios. Las letras tienen dos significados. Son las iniciales de los nombres tradicionales de los magos: Caspar, Melchior y Balthasar. También abrevian las palabras latinas “Christus mansionem benedicat”. “Que Cristo bendiga esta casa”. Las letras recuerdan el día en que se hizo la inscripción, así como el propósito de la bendición.

Las cruces representan a Cristo, a quien invocamos, y la santidad de los magos. La inscripción se hace sobre la puerta de entrada, para que todos los que entran y salen este año puedan disfrutar de la bendición de Dios. El mes de enero todavía lleva el nombre del dios romano, Janus, el guardián del cielo y patrono del principio y el final de las cosas. Esta bendición agrega una dimensión cristiana a la observancia tradicional del primer mes.

Si quiere bendecir su hogar este año, lea los primeros versículos del Evangelio de Juan, versículos 1-5, ore el Padre Nuestro y luego escriba la inscripción de este año sobre la puerta de su casa con tiza.

Blessing Your Home Advent Wreath

12-01-2019Liturgy CornerFrom Catholic Household Blessings & Prayers

The use of the Advent Wreath is a traditional practice which has found its place in the Church as well as in the home. The blessing of an Advent Wreath takes place on the First Sunday of Advent or on the evening before the First Sunday of Advent. When the blessing of the Advent Wreath is celebrated in the home, it is appropriate that it be blessed by a parent or another member of the family.

All make the sign of the cross as the leader says: Our help is in the name of the Lord. Response: Who made heaven and earth.

Then Scripture is read from Isaiah 9:
“The people who walked in darkness have seen a great light; Upon those who lived in a land of gloom a light has shone. You have brought them abundant joy and great rejoicing; They rejoice before you as people rejoice at harvest, as they exult when dividing the spoils. For a child is born to us, a son is given to us; upon his shoulder dominion rests. They name him Wonder-Counselor, God-Hero, Father-Forever, Prince of Peace. His dominion is vast and forever peaceful, Upon David’s throne, and over his kingdom, which he confirms and sustains By judgment and justice, both now and forever. The zeal of the LORD of hosts will do this!”

With hands joined, the leader says:
Lord our God, we praise you for your Son, Jesus Christ: he is Emmanuel, the hope of the peoples, he is the wisdom that teaches and guides us, he is the Savior of every nation.

Lord God, let your blessing come upon us as we light the candles of this wreath. May the wreath and its light be a sign of Christ’s promise to bring us salvation. May he come quickly and not delay. We ask this through Christ our Lord. Amen.

The blessing may conclude with a verse from “O Come, O Come, Emmanuel”.

Bendiga su Hogar con la Corona de Adviento

El uso de la Corona de Adviento es una práctica tradicional que ha encontrado su lugar en la Iglesia y en el hogar. La bendición de una corona de Adviento se lleva a cabo el primer domingo de Adviento o en la noche anterior al primer domingo de Adviento. Cuando la bendición de la Corona de Adviento se celebra en el hogar, es apropiado que sea bendecida por un padre u otro miembro de la familia.

Todos hacen la señal de la cruz cuando el líder dice: Nuestra ayuda está en el nombre del Señor. Respuesta: ¿Quién hizo el cielo y la tierra?

Luego se lee la Escritura de Isaías 9:
El pueblo que andaba en la oscuridad ha visto una gran luz; sobre los que vivían en densas tinieblas la luz ha resplandecido. Tú has aumentado su alegría. Y se alegran ellos en tu presencia como cuando recogen la cosecha, como cuando reparten el botín. Porque nos ha nacido un niño, se nos ha concedido un hijo; la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán estos nombres: Consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Se extenderán su soberanía y su paz, y no tendrán fin. Gobernará sobre el trono de David y sobre su reino, para establecerlo y sostenerlo con justicia y rectitud desde ahora y para siempre. Esto lo llevará a cabo el celo del Señor Todopoderoso.

Con las manos unidas, el líder dice:
Señor nuestro Dios, te alabamos por tu Hijo, Jesucristo: él es Emmanuel, la esperanza de los pueblos, él es la sabiduría que nos enseña y nos guía, él es el Salvador de cada nación.

Señor Dios, deja que tu bendición venga sobre nosotros mientras encendemos las velas de esta corona. Que la corona y su luz sean un signo de la promesa de Cristo de traernos la salvación. Que venga rápido y no se demore. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.

La bendición puede concluir con un verso de “O Ven, O Ven, Emmanuel”.

Cremation

11-24-2019Liturgy CornerFr. Paul Turner, © 2000 Resource Publications, Inc.

Catholic Church law used to forbid cremation, but it now makes allowance for the practice. The Church recommends that the bodies of the faithful be buried, but it permits cremation if the reasons for choosing that method are not contrary to Christian teaching. Viewing the body of the deceased naturally recalls the person’s deeds of kindness and testimony of faith. It brings to mind our belief that the human body is a temple of the Holy Spirit and the heir to glory at that the resurrection of the dead. Because of the reverence owed the body, the Catholic Church still prefers its burial at the time of death. When cremation is chosen, the remains merit the same respect accorded to the body. They deserve a worthy vessel and a respectful means of transport.

There are several options for the funeral liturgy. For example, the liturgy may take place before cremation, so the community may pray in the presence of the body. In that case, the rite of committal would follow cremation. In other cases, cremation and committal may precede the funeral Mass. The funeral liturgy may also happen in the presence of cremated remains. In that case, the Mass proceeds as usual, but the covering the remains with a pall is omitted.

The Church strongly recommends that cremated remains be buried in a grave or entombed in a mausoleum or columbarium rather than scattered or kept in a private home. Public cemeteries call to mind the resurrection of the dead and focus our prayer for the deceased. Burial at sea is also allowed as long as the remains stay in a sealed container not to be opened. The spreading or sprinkling of ashes is strictly forbidden.

Cremación

La ley de la Iglesia Católica solía prohibir la cremación, pero ahora permite la práctica. La Iglesia recomienda que se entierren los cuerpos de los fieles, pero permite la cremación si las razones para elegir ese método no son contrarias a la enseñanza cristiana. Ver el cuerpo del difunto naturalmente recuerda los actos de bondad y el testimonio de fe de la persona. Recuerda nuestra creencia de que el cuerpo humano es un templo del Espíritu Santo y el heredero de la gloria ante la resurrección de los muertos. Debido a la reverencia que se le debe al cuerpo, la Iglesia Católica todavía prefiere su entierro en el momento de la muerte. Cuando se elige la cremación, los restos merecen el mismo respeto otorgado al cuerpo. Se merecen un envase digno y un medio de transporte respetuoso.

Hay varias opciones para la liturgia funeraria. Por ejemplo, la liturgia puede tomar lugar antes de la cremación, por lo que la comunidad puede rezar en presencia del cuerpo. En ese caso, el rito de la comisión seguiría a la cremación. En otros casos, la cremación y la comisión pueden preceder a la Misa del funeral. La liturgia del funeral también puede ocurrir en presencia de restos cremados. En ese caso, la Misa continúa como de costumbre, pero se omite cubrir los restos con un manto.

La Iglesia recomienda enfáticamente que los restos cremados sean enterrados en una tumba o sepultados en un mausoleo o columbario en lugar de dispersarse o mantenerse en una casa privada. Los cementerios públicos recuerdan la resurrección de los muertos y centran nuestra oración por los fallecidos. El entierro en el mar también está permitido siempre que los restos permanezcan en un contenedor sellado que no se abra. Está estrictamente prohibido esparcir o esparcir cenizas.

Vigil for the Deceased

11-17-2019Liturgy CornerFr. Paul Turner (edited by Jonathan Branton)

In Catholic funeral services, it is customary to hold a vigil for the deceased the night before the funeral Mass. In the United States, the vigil is often held in a funeral home, but it may also take place in the parish church or the family home. Because the vigil is a liturgical service, the church is especially appropriate. The church provides the appropriate setting for liturgical prayer – a place for presiding, an ambo for reading the Scriptures, musical instruments, and participation aids for singing. However, in the Diocese of Orlando, it is preferred that the Vigil take place at the funeral home.

The vigil begins when the minister stands and greets the people. A song may then be sung. The minister invites everyone to pray silently and then leads an opening prayer. The Liturgy of the Word follows, as typically happens at Mass. A first reading is proclaimed. A psalm is sung. All stand for the proclamation of the Gospel. A brief homily is even given. Several prayers bring the liturgy to its close: a litany, the Lord’s Prayer, and a concluding prayer. The minister gives a final blessing.

In many communities it is customary for people to pray the rosary for the deceased. While this practice may happen, it does not take the place of a Vigil liturgy, which is the official liturgy of the Church. The Rosary is a devotional practice that still has a place, but does not replace or supersede a Vigil liturgy. At a vigil, the word of God proclaimed, songs are sung, and prayers of hope are lifted up on behalf of the faithful departed. People in attendance often come from different faith traditions. This service, rich in possibility, gathers them as one and helps them participate in a Catholic liturgy. At the vigil for the deceased, we proclaim our faith in the resurrection of Christ. The vigil may precede the time when visitors greet the family of the deceased, or it may bring that period to a close.

Vigilia para los Fallecidos

En los servicios funerarios católicos, es habitual celebrar una vigilia por los fallecidos la noche antes de la Misa fúnebre. En los Estados Unidos, la vigilia a menudo se lleva a cabo en una funeraria, pero también puede tomar lugar en la iglesia parroquial o en la casa de la familia. Debido a que la vigilia es un servicio litúrgico, la iglesia es especialmente apropiada. La iglesia proporciona el escenario apropiado para la oración litúrgica: un lugar para presidir, un ambón para leer las Escrituras, instrumentos musicales y manuales de canticos. Sin embargo, en la Diócesis de Orlando, se prefiere que la vigilia se lleve a cabo en la funeraria.

La vigilia comienza cuando el ministro se levanta y saluda a la gente. Entonces se puede cantar una canción. El ministro invita a todos a rezar en silencio y luego dirige una oración de apertura. Sigue la Liturgia de la Palabra, como suele suceder en la Misa. Se proclama una primera lectura. Se canta un salmo. Todos representan la proclamación del Evangelio. Incluso se da una breve homilía. Varias oraciones ponen fin a la liturgia: una letanía, la oración del Señor y una oración final. El ministro da una bendición final.

En muchas comunidades se acostumbra recitar el rosario por los fallecidos. Si bien esta práctica puede suceder, no reemplaza a la liturgia de la Vigilia, que es la liturgia oficial de la Iglesia. El Rosario es una práctica devocional que todavía tiene un lugar, pero no reemplaza la liturgia de la vigilia. En una vigilia, se proclama la palabra de Dios, se cantan canciones y se levantan oraciones de esperanza en nombre de los fieles difuntos. Muchas veces las personas que asisten provienen de diferentes tradiciones de fe. Este servicio, rico en posibilidades, los reúne como uno y los ayuda a participar en una liturgia católica. En la vigilia por los difuntos, proclamamos nuestra fe en la resurrección de Cristo. La vigilia puede preceder al momento en que los visitantes saludan a la familia del difunto, o puede cerrar ese período.

Book of the Dead

11-10-2019Liturgy CornerFr. Paul Turner, © 2005 Resource Publications, Inc.

Some parishes display a book of the names of the dead. The book keeps an informal record of members who have died and can be put on public view to help the living remember the dead. The Catholic Church requires every parish to maintain a register of deaths. After each funeral, the name of the deceased is to be inscribed in this parish register. This register is usually kept in the parish office, where it serves as a reference book. Every parish is obliged to keep one.

The book may be displayed near the door of the church or in a side chapel. Some parishes leave the book on permanent display. Others bring it out for occasions such as a wake, a funeral, All Souls Day, or though out the month of November. Carefully maintained and properly displayed, a book of the dead reminds the living of the people they loved and lost. It records names of the Body of Christ and inspires prayer for their eternal rest.

Libro de los Difuntos

Algunas parroquias exhiben un libro con los nombres de los difuntos. El libro mantiene un registro informal de los miembros que han muerto y se puede poner a la vista del público para ayudar a los vivos a recordar a los difuntos. La Iglesia Católica requiere que cada parroquia mantenga un registro de muertes. Después de cada funeral, el nombre del difunto debe inscribirse en este registro parroquial. Este registro generalmente se mantiene en la oficina parroquial, donde sirve como libro de referencia. Cada parroquia está obligada a mantener uno.

El libro puede exhibirse cerca de la puerta de la iglesia o en una capilla lateral. Algunas parroquias dejan el libro en exhibición permanente. Otros lo sacan para ocasiones como un funeral,el Día de Todos los Fieles Difuntos o durante el mes de noviembre. Cuidadosamente mantenido y exhibido adecuadamente, el libro de los difuntos recuerda la vida de las personas que amaron y perdieron. Este registra los nombres del Cuerpo de Cristo e inspira la oración por su descanso eterno.

Rite of Reception

11-03-2019Liturgy CornerFr. Paul Turner, © 2006 Resource Publications, Inc.

A baptized person who wishes to become a Catholic does so through the Rite of Reception of baptized Christians into the full communion of the Catholic Church. Many parishes celebrate this liturgy as part of the Easter Vigil, but it may take place any time of the year. It is actually encouraged to separate it from the Vigil, as this liturgy is designed for full initiation rites (Baptism, Communion, and Confirmation) to take place.

Baptized candidates are often put in formation together with unbaptized catechumens. As baptized members of the Body of Christ, they need the specific formation that prepares them to be received into the Catholic Church, whereas unbaptized catechumens need a broader formation to become a follower of Jesus Christ. Of course, some catechumens have already had more Christian formation that some candidates, so the preparation is best personalized for each individual.

When those responsible for their formation and the candidates agree that they are ready, the Rite of Reception is celebrated. It may take place at a Sunday Mass, for example, any time of the year. After the homily, everyone recites the Creed together. Then the one to be received says, “I believe and profess all that the holy Catholic Church believes, teaches, and proclaims to be revealed by God.” The priest then recites the act of reception, which receives the person into the Catholic Church. Immediately, the priest confirms the new Catholic. A bishop does not need to do so on this occasion. The priest offers some sign of welcome –a handshake or embrace, for example. Then, the one who has been received participates in communion for the first time with the Catholic faithful.

Rito de Recepción

Una persona bautizada que desea convertirse en católico lo hace a través del Rito de Recepción de los cristianos bautizados en la comunión plena de la Iglesia católica. Muchas parroquias celebran esta liturgia como parte de la Vigilia Pascual, pero puede tomar lugar en cualquier época del año. En realidad, se recomienda separarlo de la Vigilia, ya que esta liturgia está diseñada para que tomen lugar los ritos de iniciación (Bautismo, Comunión y Confirmación).

Los candidatos bautizados a menudo se forman junto con catecúmenos no bautizados. Como miembros bautizados del Cuerpo de Cristo, necesitan la formación específica que los prepare para ser recibidos en la Iglesia Católica, mientras que los catecúmenos no bautizados necesitan una formación más amplia para convertirse en seguidores de Jesucristo. Por supuesto, algunos catecúmenos ya han tenido más formación cristiana que algunos candidatos, por lo que la preparación se personaliza mejor para cada individuo.

Cuando los responsables de su formación y los candidatos acuerdan que están listos, se celebra el Rito de Recepción. Puede tomar lugar en una Misa dominical, por ejemplo, en cualquier época del año. Después de la homilía, todos recitan el Credo juntos. Entonces el que se recibe dice: “Creo y profeso todo lo que la Santa Iglesia Católica cree, enseña y proclama que Dios debe revelar”. El sacerdote recita el acto de recepción, que recibe a la persona en la Iglesia Católica. Inmediatamente, el sacerdote confirma al nuevo católico. Un obispo no necesita hacerlo en esta ocasión. El sacerdote ofrece algún signo de bienvenida: un apretón de manos o un abrazo, por ejemplo. Entonces, el que ha recibido participa en la comunión por primera vez con los fieles católicos.